iPad, cabeza de ratón

1 abril, 2010

Steve Jobs' iPad

El lanzamiento del iPad de Apple se resuelve en unas pocas horas, aunque el ruido mediatico es ahora menor al que acompañó su presentación como producto y como concepto. Tal y como escribe David Pogue hoy en el NY Times, el iPad es un instrumento que polariza en sus valoraciones, de modo que es posible encontrar mordaces críticas a sus limitaciones (no USB, no Flash, no teclado) o elogios rendidos a sus peculiaridades (velocidad, usabilidad, aplicaciones).

Me importa a mi ahora el aspecto del negocio y los resultados; comparar el concepto con los otros dos productos de Apple, el iPod y el iPhone, que han establecido el listón de las expectativas respecto de los lanzamientos de la marca, por un lado, y que han redibujado radicalmente la estructura de márgenes de una industria a la que la globalización había -y aún lo hace, con la excepción de Apple- comoditizado. ¿Va a conseguir Apple replicar con el iPad el éxito de iPods e iPhones? Sin pretender tener una respuesta, me aventuro a ser escéptico, en base a algunas consideraciones

  • El tamaño del mercado. Los MP3 son un mercado ‘maduro’ de 300 millones de unidades al año (InStat), y el mercado de móviles es el más grande negocio de electrónica de consumo, oscilando alrededor de los 1.000 millones de unidades al año. El iPad, sin embargo, viene a instalarse en un ‘subsegmento’ de los PCs, un mercado que alcanzará los 170 millones de unidades para los equipos portátiles.
  • Junto a la transformación en el diseño y la usabilidad, que permitieron ganar el favor del usuario, Apple reinventó categorías, expandiéndolas, cuando lanzó sus otros dispositivos: el MP3 pasó a ser un disco duro, un almacén de fotos, un visualizador de video; más radical es aún el caso del iPhone: el teléfono pasó a ser un dispositivo de conexión a la red y una plataforma de ejecución de aplicaciones. Estas invenciones permitieron ofrecer funcionalidad a más gente que la que originalmente utilizaba los dispositivos. En el caso del iPad, el equipo viene a sustituir a lo que en sí ya es un aparato de propósito general, de manera que no se aportan nuevos usos que puedan atraer a un nuevo público, sino que más bien se precisan determinados usos para hacerlos excelentes en la experiencia del iPad (tal y como indica D. Pogue, el iPad es un dispositivo para consumir contenidos, no para introducirlos, es como si el precio de la experiencia Apple para un sustituto del netbook sea renunciar al 50% de sus posibilidades). Tenemos pues, un mercado más pequeño en términos absolutos y un producto que no expande, sino que reduce, las necesidades que atiende.
  • Y hablando de necesidades, este dispositivo viene a introducirse como un equipo de acceso y consumo de contenidos de internet (o la nube). En este marco, viene a ocupar espacios atendidos por los PCs (a los que supera en movilidad), por los tablets/netbooks (a los que supera en facilidad de uso y aparentemete duración de batería), por los lectores de eBooks (a los que supera en versatilidad), e incluso por los móviles (a los que supera en calidad de imagen y visionado). Pero, ¿realmente supera a todos estos productos de forma consistente? El iPad es peor dispositivo de trabajo que un PC, su batería dura menos que la del Kindle de Amazon y la lectura de textos es inferior (bajo luz directa, más cansada), su movilidad es inferior a la de un iPhone.

Finalmente, tenemos un estupendo producto para un caso muy especial: consumir internet (principalmente multimedia) desde el salón, de forma personal (para consumo en familia en breve empezaremos a contar con TVs conectadas). Para consumirlo en movimiento preferiremos un smartphone (a menos que sea bajarnos al Starbucks para navegar) y para  interactuar prioritariamentes con él probablemente acabemos escogiendo un netbook. Al final el iPad viene a plantar batalla en un mercado atestado de competencia (esto no tendría que ser definitivo, el mercado de terminales móviles también lo estaba) y con un equipo que, aunque no lo parezca, está orientado a propósitos muy específicos (Apple en su momento desmereció el Kindle de Amazon porque los usuarios no querrían equipos de un sólo uso). El hecho de que Apple esté apostando por una estrategia de precios muy ajustada para el producto, contrariamente a la de precios premium empleada con iPods y con iPhones (aunque las subvenciones de operador confundan), en mi opinión viene a reforzar la reflexión de que un usuario no convencido antes de salir de su casa, tendrá una decisión complicada antes de llegar a la conclusión de que el iPad es el dispositivo que mejor se ajusta a sus necesidades, y en procesos de compra tan competidos el precio es una herramienta de persuasión imprescindible.

Por todo ello, soy escéptico de que el iPad transforme, más allá de lo que ya han hecho el iPhone o el iPod, la estructura de la industria convergente de los contenidos, la electrónica, internet y las telecomunicaciones (transformará la experiencia acaso, pero no eso algo que ya hicieron sus iMacs respecto del uso del PC? Y sin embargo no les sirvió para abandonar el nicho de marcado en que surgieron). Apple probablemente sea capaz de vender algunos millones de dispositivos (el sólo efecto halo de todos los usuarios satisfechos con sus iPods y iPhones ya es un signo prometedor), hacer un bonito beneficio con ello, pero dudo que transforme los esquemas de HP o Dell como transformó los de Nokia. Aunque el iPad sí puede resultar una eficaz piedra en la construcción de algo que a Apple seguramente le resulte más estratégico: el estándar de distribución de contenidos digitales que está estableciendo sobre iTunes para toda el espectro de audio video y ahora texto, y al que todo una indsutria de los contenidos desorientada en la transformación de sus modelos de negocio está abandonándose.

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En contra de la disposición final del Proyecto de Ley de Economía Sostenible

21 marzo, 2010

A continuación copio el texto del manifiesto, que suscribo -excepto en el punto 8 sobre la necesidad de regular sobre la neutralidad de la red-, de oposición a la disposición incluida en la Ley de Economía Sostenible.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

El manifiesto íntegro disponible en la siguiente fuente.


Europa y la telefonía móvil

18 marzo, 2010

En mercados tecnológicos, han sido siempre EEUU y en alguna medida Japón los líderes mundiales. Hardware, software, electrónica de consumo, memoria, microchips, internet… los polos económicos y clusters empresariales más importantes se iban concentrando, de manera natural, en uno o ambos de esos países y alrededor de los dominadores de cada sector. Europa, y dentro de ésta las economías más innovadoras, asumieron un papel de challengers, retadores, competidores, pero siempre un paso por detrás en cuota, talento.

La telefonía móvil fue durante unos años una excepción: un oasis en el que observar a las compañías más pujantes. Redes móviles, terminales, han sido durante un par de décadas lideradas por compañías europeas como Ericsson, Nokia, Alcatel incluso. Ya no. Los errores estratégicos derivados del modelo RPP, que han lastrado la penetración de la telefonía móvil en EEUU hasta el día de hoy, o del síndrome de Galápagos en Japón, que sustrajo la posibilidad de conseguir escala a los fabricantes japoneses, ofrecieron una ventana de oportunidad que los estándares europeos supieron conquistar: la producción a escala de Nokia, la dominancia del estándar GSM, la irrupción de compañías de mensajería y contenidos han sido el resultado de condiciones favorables aprovechadas por compañías y personas competentes. Motivo de orgullo de los poderes públicos. Razón de complacencia. Origen de la decadencia que puede observarse hoy.

A medida que la convergencia de redes y tecnologías se ha ido materializando, que internet se hace móvil y los terminales de telefonía arquitecturas tecnológicas similares al PC, las barreras levantadas se vencen ante la innovación y pujanza incontenible al otro lado del atlántico. Los operadores de telecomunicación adoptan posiciones defensivas ante los proveedores de aplicaciones y servicios en internet como Google. Los fabricantes de equipamientos de redes observan sus márgenes disolverse ante fabricantes chinos que ofertan a una fracción de sus precios y dedican a R&D presupuestos gigantescos para que la sofisticación tecnológica o la calidad no sea ya un reparo para escogerles. Los proveedores de plataformas de contenidos y mensajería dejan paso a la creatividad de agencias de marketing móvil y planteamientos centrados en el cliente, incapaces de hacer frente a la realidad de que las comunicaciones y descargas pueden hoy resolverse con aplicaciones de internet de microblogging, redes sociales o conexión directa entre terminal y la red/PC. Incluso la gigantesca presencia de Nokia en el mercado de terminales se vuelve trémula en el segmento de los smartphones, justamente el más rentable y estratégico en la confluencia de tecnologías y mercados, frente a Apple.

Europa conquistó una posición, pero no ha sabido mantenerla. Ahora, cuando la 4ª Generación de telefonía empieza a despuntar (Sprint anuncia el primer terminal en WiMax para los próximos días), asistimos al inicio de una nueva etapa de la telefonía móvil. La etapa en que lo móvil, en internet, alcanzará a todo. Una etapa en la que los europeos seremos challengers.

 


La guerra de los jardines vallados

17 febrero, 2010

Cuando Enrique Dans atacaba con extrema virulencia las opiniones de Alierta la semana pasada –y en ésta las de Vodafone o el gobierno-, estaba equivocando el elemento central de la intervención del representante de Telefónica. Las reclamaciones sobre el papel de los operadores en el costeo de las redes son recurrentes y están llamadas más a crear cierto estado de actitud en los reguladores que a conseguir hechos. Mientras las redes den de si, en mi opinión el debate de la neutralidad de red no es tal. Y el crecimiento del tráfico en las redes presenta ritmos que no hacen especialmente probable un colapso de la capacidad, al menos en la capa de transporte y para las redes fijas, escenario de batalla -actual- del debate de la neutralidad de la red.

Donde Enrique debería haber reparado, por premonitorio de lo que realmente contienen las estrategias de los operadores, de entre los mensajes de Alierta, es en la indisimulada insatisfacción del operador con su proveedor estrella de terminales, Apple, a quien en Telefónica no deben saber si amar u odiar. Está claro que en el camino hacia la ‘emocionalidad’ de la marca que desde Telefónica se han trazado, Apple es un escalón transcendente. No obstante, Telefónica -y los otros operadores que en su momento firmaron la exclusividad del iPhone- descubren ahora que han dado el paso a sus murallas al caballo de Troya (o de Cupertino, deberíamos decir). Tras una década restringiendo el acceso de todo tipo de proveedores de contenidos a sus clientes mediante acuerdos e interfaces limitadores, se encuentran a hora con que Apple ha transportado su plataforma iTunes a las pantallas de los móviles y ha desvinculado a los operadores de toda participación en la recomendación, venta y cobro de los contenidos digitales, justo en el momento en que estos explotan como mercado -Apple no es ajeno a esto, desde luego-. Cierto: las telecos cobran un peaje (15€ como mínimo por cliente en el caso español)  por todo el trasiego de datos (a los que son sordos) pero, ¿acaso no se convierten los operadores así en los dumb pipes de los que abominaron tantas veces? Es ésta la revelación que ha hecho a Telefónica decidir que vuelve a ser un proveedor de contenidos y que tendrá su propio jardín vallado -junto a otros operadores, tanto es el terreno que recuperar a Apple- para comercializar contenidos. Es curioso que plataformas como iMode o la propio eMoción fueron en su momento conceptos similares -parecen antediluvianos al observarlos ahora- de proponer modelos de dos caras (al desarrollador y al usuario), amortizados sin contemplaciones. Es un actuar típico de las telecos la de pensar que con dinero puede comprarse una posición en el mercado y en las preferencias de los usuarios. Sería bueno que los operadores revisaran, antes de despilfarrar nuevamente millones de euros en nuevos ‘jardines vallados’ para sus clientes, qué cosas les llevaron al fracaso en el pasado: porcentajes abusivos de participación en los ingresos, falta de facilidades a la plataforma de desarrolladores, olvido de la usabilidad en la contratación/compra de contenidos, … No deja de ser irónico que, en el momento en el que la internet ‘fija’ se ha desembarazado de cualquier vestigio de limitación, ahora en el móvil se quieran poner de moda las plataformas propietarias.

Se trata de una batalla colina arriba, como diría un inglés, pero Apple haría bien en aceptar que ni siquiera los vencedores salen incólumes de las guerras.


Smartphones, 2010.

5 febrero, 2010

El smartphone se configura para los operadores como un campo de batalla por el poder y posicionamiento en la relación frente al cliente, el área donde tradicionalmente los operadores han contado con una posición exclusiva. Como ordenadores reducidos,  los smartphones han abierto la puerta de acceso al consumidor de telecomunicaciones a las empresas del mundo internet: Microsoft, Apple y Google y todas las demás. Estas compañías pugnan ahora, a través de los sistemas operativos y las tiendas de aplicaciones, por establecer una comunicación directa y una relación de confianza –y de cobro- con los usuarios. El juego de alianzas y enfrentamientos está servido, y en 2010 veremos probablemente quiénes pierden las opciones de ser relevantes para el futuro. Apple ha tomado la indiscutible delantera con una propuesta atractiva para los operadores, pero 2010 nos dejará evidencias de si el aparente resurgimiento de Nokia y su Ovi Store es algo más que circunstancial y si la estrategia de Google de fabricar su propio terminal ayuda a la implantación de Android o complica aún más las cosas entre la comunidad de desarrolladores, los fabricantes y el buscador. Acaso Google, después de todo, necesite algún aliado para tener éxito en el internet móvil.

2010 será el año en el que, aceptado que la killer application en el móvil es internet, empiece a ponerse de manifiesto el poder de los smartphones como interfaces de entrada a los contenidos de la red, y los motores de búsqueda desde el dispositivo como la aplicación estratégica que brinde la relación entre los servicios, los usuarios y los anunciantes. Si bien el mercado publicitario asociado a las búsquedas desde el teléfono ha sido reducido hasta ahora,  (de $1 a $2 millardos globalmente), los crecimientos y el potencial garantizan la competencia encarnizada, como apunta Battelle. Quizás en 2010 veamos una nueva empresa o tecnología amenazar la posición de Google de la mano de un planteamiento para las búsquedas más adaptado al interfaz móvil, puesto que la entrada textual parece limitada interfaces QWERTY y mecánicos (esto va por el iPad).

En 2011, las ventas de smartphones estarán superando a las de PCs. En 2012 superarán los 500 millones de unidades, más de uno de cada tres teléfonos vendidos ese año en el mundo. Para entonces, los operadores que hayan resuelto sus problemas de capacidad y puedan atender la demanda de ancho de banda de este tipo de usuarios, mirarán con optimismo la evolución de sus ingresos.


Las vidas paralelas de Google & Microsoft

10 enero, 2010

La historia de Google cada día se parece más a la de Microsoft: compañía bendecida por el dominio en una tecnología/campo que se convierte en central a las vidas de los usuarios, y que desde la posición de privilegio adquirida emprende numerosas incursiones a otros mercados contiguos, haciendo en el camino adversarios de los antiguos socios. Acaso cabe establecer dos diferencias: la primera, que los 20 años de distancia entre los casos de ambas compañías han servido para que los ciclos tecnológicos, continuamente acelerados, compriman en menos de una década el camino a la cúspide que a Microsoft le llevó más alcanzar; y la segunda, que Google parece querer evitar a toda costa el error estratégico que cometió Microsoft con un mercado clave (internet): el de llegar tarde a él. Para Google, en otros tiempos ya, el tren que pasa ahora es el de internet móvil, y a fe que se afanan en ser protagonistas desde el primer momento.

Precisamente el problema de Google puede ser el opuesto: el tratar de estar en demasiados sitios. Repasemos brevemente las incursiones de la compañía en el medio móvil: Google participó en la subasta de frecuencias de espectro en USA -sin llegar a pujar-; ha construido un sistema operativo móvil -Android- con el que pretendía promover una alianza o movimiento de fabricantes, está en proceso de adquirir algunas de las empresas más pujantes en publicidad móvil, ofrece servicios de directorio telefónico y ahora presenta su propio teléfono. Google es ya una empresa de telecomunicaciones, y se encuentra construyendo el jardín privado más grande que se haya concebido para asegurarse de en que la fiesta del internet móvil ellos ponen el catering y a los invitados.

¿Es el plan de Google la mejor opción estratégica? Lo veremos, y con los tiempos tecnológicos, no pasará mucho hasta que quedemos respondidos. No obstante, el comportamiento de Google me parece estar en contradicción con muchas teorías de estrategia empresarial que doy por válidas: ¿dónde está la diferenciación de quien provee de todo? ¿cuáles son las ventajas competitivas y las core capabilities cuando el enfoque se diluye en tantos submercados -redes, hardware, software y servicios-? ¿Cómo pueden asignarse eficientemente los recursos dentro de la compañía?. La caja aportada a Google por las búsquedas patrocinadas es ingente, pero aún una fracción de la de Microsoft, y hemos observado cómo muchas de las adineradas incursiones de ésta última en mercados secundarios (el caso del Zune) se han resuelto pobremente. Ocupar una cadena de valor íntegramente, aún para un mamut como Google, es un ejercicio muy arriesgado y extenuante. Podemos interpretar algunos signos como poco alentadores: los problemas aparecidos en la comunidad de desarrolladores Android por la heterogeneidad de las versiones del sistema operativo desarrolladas por los fabricantes que las están incorporando; las dificultades para entenderse con Apple, con quien se compartió en su día una sintonía alimentada por la rivalidad con el demonio de windows. Parecen, a mi juicio, problemas que podrían haberse resuelto con una mejor elección de las prioridades.

Pronto Google tendrá como búsqueda con mayor número de resultados la que responda al número de sus competidores: Microsoft, los otros buscadores y portales, los periódicos, los grandes estudios y cadenas de televisión, las empresas de cartografía -a quien Google Maps ha dinamitado el negocio de forma similar a como Microsoft disolvió el de los browsers y a Netscape-, los operadores de telecomunicaciones, y ahora también los fabricantes de terminales -excepto quizás a HTC a quien ha entregado la fabricación del Nexus-. Una alianza mucho mayor que la que en su día combatió. ¿Tendrá Google el músculo y sobre todo la atención para resistirlos a todos? Al fin y al cabo, puede pensarse que lo que terminó con la hegemonía de Microsoft no fue la competencia sino las autoridades y reguladores que condicionaron y lastraron su actividad con los interminables procesos judiciales. Aunque en esto es probable que también Google acabe pareciéndose a Microsoft.


Internet meets mobile

29 diciembre, 2009

Morgan Stanley acaba de publicar unos informes sobre los temas claves de internet móvil, desarrollando lo que Mary Meeker apuntó en octubre. Un aspecto en el que se detienen es en el de los ciclos tecnológicos (ahora nos encontraríamos en el de internet en el móvil) y como nos situamos al comienzo de uno nuevo que el mercado tecnológico va a experimentar con gran transformación. El banco nos cuenta que muchas de las lecciones del pasado son aplicables al nuevo ciclo, magnificadas.

La explosión de internet móvil (si excluímos los dongles o modems 3G) está viniendo de la mano de los smartphones, lo que ha convertido a Apple, su produto (iPhone/iTouch) y su plataforma (iTunes/App. Store) en los grandes dominadores. Si efectivamente la historia de internet puede repetirse en el caso de internet móvil con unos años de retraso (unos 3 o 4 si tomamos la valoración de MS), entonces Apple podría acabar siendo el Microsoft del internet móvil.

Apple se ha beneficiado de constituirse de facto en el sistema operativo de internet móvil. AT&T reconce que su 3% de clientes propietarios de un iPhone devoran un 40% del tráfico de datos que circula en sus redes (hasta se ha sugerido que detrás de esto pueda estar la indisponibilidad de terminales en su web).  Se trata de un ‘ecosistema’ de aplicaciones, hardware y software (OS) al que Apple ha colocado una puerta de entrada que ellos mismos se encargan de vigilar. La intensa heterogeneidad del mercado de los terminales antes de la irrupción del iPhone le ha permitido conseguir una adhesión sin precedentes de los usuarios, de la mano de su proverbial capacidad para hacer utilizable (y sexy) la tecnología. Adicionalmente, el momento era el adecuado, con un nivel de capacidad de procesamiento y memoria que hace pensar ya en los smartphones como verdaderos PCs de mano. En un nuevo ciclo tecnológico, el de los teléfonos (y otros dispositivos conectados), Apple tiene serias posibilidades de convertirse en el proveedor del nuevo sistema operativo de referencia.

No obstante, una importante lección aprendida de Microsoft es que el paradigma del PC no es eterno. La red es el ordenador, cabría repetir, y un excesivo compromiso con el modelo del desktop es lo que ha llevado a MSFT a perder el tren de la nube. El paradigma ahora en la informática es el software como servicio, es Google y las aplicaciones en la red, es -posiblemente- un sistema operativo abierto, reutilizable y acaso residente en internet. ¿Espera a Apple su propio Google? Segun Morgan, tiene unos 2 o 3 años para saberlo.