Delegados

21 enero, 2007

La democracia es el menos malo de los sistemas políticos, se dice. Su bondad radica en que en el momento de designar al encargado de la gestión todos los afectados ejercen su influencia, y su limitación en que, una vez designado, los afectados apenas la tienen (únicamente la duración del ciclo de gobierno y la amenaza de decidir en otro sentido). Se admite pues que las democracias más perfectas son las que incrementan las ocasiones en las que los afectados deciden, como la democracia directa Suiza, y la razón de no extender la práctica es precisamente el pragmatismo, la dificultad logística y económica asociada a la movilización. La situación en las empresas, sociedades anónimas, es similar, aunque condicionada por la propiedad social. Los accionistas designan a un consejero delegado y confían en que con los estímulos adecuados éste se conduzca pensando en aquéllos. Si no es así, siempre está la posibilidad -complicada a veces- de remover al consejero y seleccionar a otro. En las empresas la dificultad de convocar efectivamente a los accionistas reduce a un año normalmente -en lugar de los 4 de los cambios políticos- la frecuencia de la toma de decisiones colegiadas, y aún así éstas suelen ser de un nivel extraordinariamente superficial.

La cuestión es, ¿es simplemente una dificultad técnica y de medios, logística y de costes, lo que reconocidamente limita los sistemas de gobierno de naciones y empresas? Si es así, ¿por qué los avances tecnológicos no han implicado cambios sustanciales en las formas en décadas? ¿No sería posible hoy, gracias a la velocidad y economía con la que la información se transmite, contactar a los afectados por un problema de gobierno, social o empresarial, y requerirles la información? ¿no es suficiente un teléfono móvil, dispositivo omnipresente en la sociedad, para informar al destinatario y recoger su parecer sobre una cuestión gerencial? En USA un accionista de Yahoo!, con menos de 1.000 acciones está reuniendo, gracias a la conectividad actual y a la consciencia de la red social, representación para remover ni más ni menos que al CEO de la empresa (y lo hace simplemente por una cuestión de discrepancia estratégica, no por abusos de la dirección) ¿No estamos hoy al menos lo suficientemente cerca de contar con los medios necesarios para hacer efectiva esta democracia en tiempo real como para que algunos gobiernos, analistas estuviesen sopesando su aplicabilidad? Y si no es así, y si nos parecen tan llevaderas las limitaciones del sistema actual, cuando tenemos al alcance de nuestra mano su mitigación, ¿qué otras fuerzas se imponen? ¿piensa la clase dirigente que los gobernados no estarían a la altura?