El lado oscuro del web 2.0

31 julio, 2006

Que el poder corrompe es algo que todos más o menos aceptamos. Y cuando digo más o menos me refiero a que nuestras resistencias se despiertan cuando de lo que se habla es de nuestro propio poder. Encuentro que últimamente, y tras la revolución creada por una oferta lanzada por Calacanis de pagar a bloggers por postear para Netscape, surge un importante revuelo por la ética de dejarse pagar por opinar. A Enrique Dans no le gusta, y hay incluso quien defiende que es inviable. Me permito situarme en una posición más distante para no valorar, y simplemente apunto un detalle: si los usuarios son ahora los nuevos expertos en el web 2.0, si el poder está basculando hacia las fuentes, despojando a muchas empresas y medios de comunicación de sus prerrogativas de intermediarios, es previsible, atiende a las leyes de la economía y a la ley política de la corruptibilidad del poder, que los usuarios con más influencia, con más capacidad de atraer atención hacia determinados conceptos, sean tentados. Y muchos caerán en la tentación. Y habrá quien considere que tras esa debilidad existe un bien, una mano invisible que va a permitir que el web 2.0 funcione de forma mas engrasada. Y el otro bando quedará formado por quienes consideren que la recompensa social es suficiente (y excluyente). ¿Qué grupo acabará conformando el concepto de web 2.0 que permanezca? Es difícil de saber, pero me parece interesante atraer al debate un caso, el de las búsquedas pagadas, que Battelle revivía en su blog hace unos días entrevistando a uno de los promotores de Goto, Bill Gross.

With Goto, I wanted a way to remove the spam at that time from the Top 10 listings at the search results I was seeing. The pay model seemed like the best way to do it, and although ridiculed at first, really took off.

¿Quién hubiese dicho hace 8 años que las búsquedas pagadas tendrían el interés de los usuarios? Y sin embargo hoy constituyen el negocio más rentable de internet, el 95% de la riqueza de la compañía más temida del mundo.

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