Los ingresos en Web 2.0

28 abril, 2006

Una de las razones por las que el ‘primer internet’ comercial, o Web 1.0, terminó en una burbuja es porque no se hacían ingresos. Se hacían visitantes, se proyectaban cuotas dominantes en mercados nuevos en los que el ganador iba a apropiarse de todo el valor,.. pero no había una línea de ingresos que bastase a los gastos. La burbuja de internet ha servido en buena parte para sanear el sector de todas aquellas empresas que no aportaban y que, de hecho, generaban “señales distorsionadas” (esto es de M. Porter) de lo que era el mercado.

En un post anterior reflexionaba sobre el hecho de que en el web 2.0, aunque las plataformas sean otras, los actores acababan siendo los mismos. Yahoo!, Google, AOL, son quienes tienen el dinero y los recursos para filtrar todo lo que transcurre en el espacio internet y cuando una iniciativa tiene perspectivas de ser algo grande, es adquirida, pasando a ser un servicio del portfolio de un grande. Esto me lleva a pensar que el Web 2.0 puede traer una revolución en las formas, pero posiblemente no en el fondo.

Lo que digo podría ser incorrecto si el web 2.0 permitiese a los usuarios convertirse en agentes económicos, y no solo en agentes de contenido. Y esto es lo que está en duda. Si bien es cierto que algunos blogs cuentan con audiencias millonarias, el caso no va a hacer la norma. Los que están en situación de ganarse la vida con sus post son los menos dentro de la blogosfera, y posiblemente ya estuviesen en situación de monetizar parte de esos ingresos de otras formas (si bien es cierto que web 2.0 abre la posibilidad de capitalizar en el long tail de los contenidos, gracias a herramientas como el AdSense o el novedoso AdCenter). Para la gran mayoría de agentes, el contenido no va a implicar un medio de vida, aunque es cierto que entramos en un estado aún más avanzado de democratización de la realidad, en el que cualquiera puede convertirse en una tienda gracias a eBay o en un experto gracias a blogger.


Tecnologías en la Empresa Española

7 abril, 2006

En diversos informes que ando leyendo últimamente, encuentro cada vez con mayor claridad que las empresas españolas no invierten en tecnología, y no invierten porque “no le ven utilidad”. Establecer un mensaje para una PYME de manera que encuentre sentido en gastar en disponer de un web o no digamos ya en contar con correo electrónico (asómbrense de que más de la mitad de las empresas de 50 empleados o menos no usan el correo electrónico) no debe ser sencillo. A algunos nos gusta teorizar sobre las ganancias en la productividad, o las “ventajas competitivas” que se puedan fundar sobre el empleo de tecnologías, pero tengo la impresión de que ninguno de estos sólidos razonamientos iban a cambiar el hecho de que una PYME “no le vea la utilidad” a dicho gasto. Se me ocurre que el mensaje para la PYME requiere un tipo de psicología empresarial que puede compararse al esfuerzo que un adulto tiene que hacer cuando se dirige a un niño: es simplemente otra forma de razonar, pero esto es justamente lo que lo hace tan difícil para los que llevamos tantos años conviviendo con la tecnología.

¿Va a cambiar esto algún día? Me parece posible, aunque dificil en todo caso. Simplemente al observar la evolución de la web parece difícil encontrarle el momento a la pequeña empresa: primero fue la época de los contenidos y de las grandes mercados electrónicos; ahora asistimos al momento del web social, ¿será el web 3.0 el web de la tecnología a nivel de negocio familiar?